Cielo
31 de Mayo, 2012 3
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Una armonía me anegaba en aquel paraíso;
el canto angelical retumbaba en mi conciencia,
las campanas rompían las barreras del ensueño,
excesivas damas mas sólo un cielo con esencia.
 
Erguíase elegante, la figura de mi más dulce pasión,
¿creía yo en el amor sincero para siempre traicionero?
Fiel a mis sentidos, orgulloso me conducí por la emoción
de observarla, hasta encontrarme a mí mismo, prisionero.
 
Suave brisa que a sus bellas pupilas ocultaba,
deslizábase, por sus sonrojados pómulos, libre;
acurrucada, sobre deliciosos labios al alba,
te maldigo, atroz brisa por esta envidia irresistible.
 
Terrible contoneo de su silueta en el crepúsculo,
baila para las estrellas, reina de un reino irreal.
¡Atenta! El salvaje Sol te acecha con disimulo,
como si tú fueras un delito, para él, monumental.
 
¡Oh! Grandiosa luna, amante de la alegría,
contempla mi mundo donde dolor es poesía,
contempla mi mundo, blanca princesa sin retiro;
dragón de tus sueños seré hasta tu último suspiro.

3 Comentarios
  1. Un poema hermoso, me gusta tu manera de compajinar cada palabra. Mi voto

    • ¡Muchas gracias! Me alegra saber que te gusta, dentro de poco subiré más poesías que tengo. ¡Gracias!

  2. Buen poema. Saludos y mi voto.

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