CIUDAD BLANCA HE AQUÍ NUESTRA MUERTE…
Claro, 16 años jugando al encuentro,
a querer las calles que alguna vez fueron mías,
a devorar el recuerdo,
volverlo fruta,
tranquilidad imaginada.
No, no quería
salir de sus entrañas,
del primer amor,
de la amiga que todavía promulga
mi nombre.
Cuántas veces salí de su cuerpo,
de su plaza,
de su puente pedregoso
de la caricia matutina.
Y los años pasaban
y las despedidas desde la ventana de un bus
seguían robándose
la querencia de otro mundo,
esa nostalgia solo aumentaba
el odio a esa otra ciudad que desespera
pero que no le abre la puerta a los desesperados,
como la odiaba, como la odio
odiándonos, aprendimos amarnos.
Ahora, puñaladas intermitentes,
me pintan los silencios,
la ciudad se ha alzado
como un monstruo mítico,
me ha pelado el diente
me ha sacado el dedo…
Ahora paredes como líneas cocainómanas,
infierno gozoso.
No queda nada solo la nostalgia en los ojos de los semáforos,
esquinas de despedidas eternas.
y si, descaradamente después de tantas calles mías parto,
quiebro, huyo del humo espeso que dibujaba fantasmas.
Ya no quiero la nube que ahora es cuervo, la palabra fría.
Ya nuestra hora ciudad mía es un puñal en la punta del corazón.



Morriña… que dulce sensación. Me gustó Viola. Un saludo y mi voto
Gracias Reka por la lectura
Excelente poema, Viola, en una linea muy moderna pero muy profunda. Felicitaciones, mi voto y mi sincera recomendacion de que sigas por este camino.
Muchas gracias Vimon. Y claro, seguiré tú recomendación. Escribir es la más bella catarsis que puede realizar el humano y la poesía para muchos, es quizá, la única forma de seguir…Abrazo fuerte!