Conferido
6 de Febrero, 2012 0
0
     
Imprimir
Agrandar Tipografía

Al andar por las sendas

que al cabo del tiempo han sido construidas

contemplo tu mirada agotada,

inundada con heridas.

 

Intentando navegar entre aquellas,

no consigo más que ahogarme en tus penas.

Galeones titánicos han naufragado,

víctimas de esa infernal tempestad

que a sus anchas no ha encontrado

apagarte para no brillar nunca más.

 

¡Valiente! Sí, valiente y digno

de llamarte hijo del Creador,

quien te ha visto como favorito

para blindarte con Sus propias ropas

para usarlas a tú favor.

 

Empero, pagar grandes impuestos

es efecto de tal blindaje.

Y aunque el pago sea carnal

tu alma queda estoica por Su ropaje.

 

Tal cual estira y afloja,

tu hambre visceral,

es mi hambre espiritual,

y aunque abunde la tierra para cosechar la primera,

la segunda escasea por las plagas que la azotan.

 

¿Conferido estoy a sufrirte?

Por lo menos, la confusión nubla el deseo

de cambiar mi ropaje para imitarte

con esperanza de saciar mi hambre.

 

Goza pues de tu dicha,

compártela con los tuyos.

Quién sabe… Tal vez en otra era

se me conceda parecerme un poco más a ti.

Deja un comentario