Me hace falta un doctor modélico,
buena voluntad y costumbres. Sueño en abstracto.
Confundo mi dialecto con el vecino
y me vuelvo enclenque, encierro
en un frasco lo positivo
y lo tildo de “por si acaso”.
Mañana cambiaré de nombre.
De momento escribo. Me pitan
los oídos, fingo un desmayo
sobre septiembre y saludo al final de la obra.
Voy a volverme tartamudo y pedir vez en el
psiQUIÁTRIco.
Exagero.
Que mi madre me perdone
y que no llore en las tumbas de otros
sino siendo yo mismo cadáver.
¿Autobiográfico? Buscaré un trabajo de verdad,
evidentemente no lo logro.
Me vuelvo torpe, inútil,
como hecho a imagen y semejanza
de lo peor que podría haber
sido.




Eloy: qué excelente poema. Felicidades. Mi voto
Volivar