Cuando se acabe el último grano
de la arena que cae
de las manos del mundo
(de mi propia mano y de la de todos)
seré un poco más ese
que transpira libertad en gaviotas
que no nace de la tierra
sino de todos los lugares.
Cuando llegue el día en que mis dedos
vuelvan a ser el polvo
que una vez viajó por el cielo
alimentando arboles enfermos,
volveré a habitar mis pulmones
con un aire limpio y verde.
Entonces, en el día en que nazca
de mis propios huesos,
nadie deberá llorar por un rostro muerto
sino esparcir al universo
el fuego renacido
de mi sangre.




Me gustó mucho, es una forma de ilusión, tal vez sea real, no lo sé. Sirve para vivir. Gracias por compartir.
Me alegro que te gustara, yo lo veo como una forma de liberación , de dejar un poco de uno en el mundo.
Saludos.