Se cuentan cosas
y lo mejor de todo
que son ciertas.
Me encanta el olor
de los menjurjes.
El abuelo me daba
diez centavos
por que le diera bola
a sus botines
y quince de la abuela
por hacer rebrillar
Sus escarpines.
Yo tomaba el cajón
con reverencia
sacaba los tarros
y las brochas.
Los formaba en fila.
Cual soldados
y lo anhelado.
El ancha banda
De manta embetunada
De un lado café
Del otro negra.
Para sacarle música
Al zapato.



Te puedo decir que aprendo mas tus costumbres con estos poemas gracias
Increíble cómo lo narras. Algo que podría ser tan corriente lo conviertes en un gran acontecimiento. Enhorabuena.
Besos, NoëlleC
Gracias NoelleC por tus conceptos desde Mexico un saludo fraterno
Coincido con Zahar, leerte es como estar mirando asomado sobre tu hombro viendo como trasteabas en el cajón. Todo un placer al que no nos estás mal acostumbrando.
Pedro como siempre tus palabras son para mi un aliento para seguir gracias amigo