10 ene 2012
Del país de lo efímero es lo humano;
del color del vacío, la mañana;
del salto del amor por la ventana,
el clochard del portal de lo mundano.
Del silencio es lo prudente y lo profano;
el discurso, del cuervo con sotana;
el cuento, del marqués y la paisana;
y mío, el ejercicio del enano.
De la tarde es la llave que el sereno
nos presta del cajón de la morfina;
del burdel, el gorrón del carro de heno,
que a rodar al derecho nunca atina;
de la fiebre del oro, el mal ajeno
que asalta cada noche tu cocina.
2 Comentarios


Fantástico. Difícil encontrar sonetos que conserven métrica acentuación y ritmo y además aporten algo bonito al género, me ha encantado todo: desde el título, al yo irónico, pasando por los ejemplos traídos y la implicación del tú en el último verso. Decían los antiguos que el buen soneto se abría con llave de plata y cerraba con llave de oro, refiriéndose a la importancia del primer verso y del último, para muestra un buen botón. Mucha maestría, te sigo.
(Claro, el conjunto de ejemplos en estructura paralelística ya nos recuerda inevitablemente a Sabina qué le vamos a hacer eso no es culpa nuestra)
Gracias. Sabina siempre está ahí, como Warhol o Nijinski. En todas las vertientes hay alguien que ocupa demasiado espacio. A lo mejor se le calca para desgastarlo. : )