11 dic 2011
Mis ojos se afligen, doloridos,
con la visión de tantos temporales.
En las vidrieras del alma suenan gemidos,
mancillas; son astillados ventanales.
Tal vez culpa de esa vida harapienta,
de tez amarillenta;utopías sumergidas,
como barca encallada en isla cruenta,
donde hechos y sueños van vías invertidas.
¿Quien sabe no estaría viendo errado?
Quizás la miopía mía no sepa mirar…
y entre las nubes quepa un otro hado;
estrella nueva para distinto cielo inaugurar.

