Distinto cielo

Mis ojos se afligen, doloridos,
con la visión de tantos temporales.
En las vidrieras del alma suenan gemidos,
mancillas; son astillados ventanales.

Tal vez culpa de esa vida harapienta,
de tez amarillenta;utopías sumergidas,
como barca encallada en isla cruenta,
donde hechos y sueños van vías invertidas.

¿Quien sabe no estaría viendo errado?
Quizás la miopía mía no sepa mirar…
y entre las nubes quepa un otro hado;
estrella nueva para distinto cielo inaugurar.

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