
Hoy que es veinte te escribo. Te escribo entre el cimbreo ardor de la tarde, entre unas cervezas que van y vienen y se acurrucan borrachas en mi garganta otoñal. Y te recuerdo tan todo, tan mucho, pero sé que tú no sabes ni quieres saber de mÃ. Sé que ahora soy sólo un eco azul que se desliza suave por las sendas de tu olvido. Ese fantasma que camina con el humo del cigarro de siempre, de nunca, de atrás. No me vengas con tus locuras, desatadas al ritmo zig-zag de tu mirada. No te tengo y eso es suficiente para querer zafarme de este mundo, para querer no vivir, maldiciendo a todos los ángeles y demonios.



que lindo leerte… que bueno lo que producis!
“Te escribo entre el cimbreo ardor de la tarde, entre unas cervezas que van y vienen y se acurrucan borrachas en mi garganta otoñal”
Qué frase!!!! increible!
mi voto y mi saludo”
y VIVI!!!!!
Gracias Ana, por leerme, por citar mis torpes frases al ritmo de la tarde.
Muy buena prosa poetica, Eduardo. Te felicito- Y mi voto
Esta prosa ingrata que atrapa dulce mis sueños.
Cuánto amor destilan esas breves lÃneas. >>Mi felicitación y voto.
Ese es mi corazón. Gracias por leerme
Bellas palabras en una bella composición, que invitan a enamorarse.
Asà es el amor…ganar o perder.
Un saludo y mi voto, amigo.
Ese ingrato amor.
Saludos.