Hoy no es hoy, no es ayer ni es mañana.
Hoy no es un día, hoy es la nada o mejor aún, el dianada.
En el dianada no se es de día ni de noche,
obviamente no hay atardecer o amanecer alguno,
ni mucho menos colores que pinten
las calles o las casas que de repente han dejado de existir.
Ya no se desea el suicidio pues se vive en la muerte misma, ya no se
quiere, se odia o se ama, simplemente se recuerda,
se recuerda segundo a segundo cada muerte, cada suspiro, cada gota de
sangre y una simple sonrisa se convierte en una total utopía.
Ya no hay cielos, no hay mares ni ríos contaminados, no hay
zonas verdes ni bosques talados,
ya no hay glamorosos edificios que abofeteen y opaquen la calmante brisa,
pero de que sirve….
si la brisa ya no es nada o es ceniza.
El dianada: la ausencia total de esperanzas, de sueños, de cigarrillos, de sexo y de ganas.
Ausencia de hombres, niños mujeres, ancianos.
Ausencia de risas, de llantos, de gemidos, aullidos, palabras, insultos, consejos.
Ausencia de ti, de ustedes, de nosotros, de aquel, de aquella, de ese, de la de la esquina.
Ausencia putrefacta, material, inicua, ausencia.



“se recuerda segundo a segundo cada muerte, cada suspiro, cada gota de
sangre y una simple sonrisa se convierte en una total utopía”
Sólo queda el recuerdo de otro tiempo vacuo y perdido.
Devastador.
Un abrazo, Viola.
Gracias por la lectura, Luna de Lobos, y es claro. Solo sobrevive el olvido que somos. Abrazo para ti también
Viola: a una gran poetiza sólo queda felicitarla y decirle: Te admiro, guapa.
Mi voto
Saludos. Volivar
Epa!! Volivar, hiciste que me sonrojara. Te agradezco inmensamente por situarme dentro de una categoría que amo, pero que todavía siento lejana, aún, desde mis letras. Recibe un abrazo fraternal