El rostro pensaroso
surcado por el tiempo.
Por él bajan arroyos
de légamo y de frío
augures ominosos
de temor y desvío.
Del hollín y ceniza
que circunda el abismo
donde se guarda el miedo.
En que medra en penumbra
la pesarosa ortiga
que inunda el corazón.
ya deja el flagelo Sidi
FUÉ EL ULTIMO ZAHAR YA ME PERDONE
Chapeau! Has hecho que vuelva a gustarme la poesía…
Te agradezco el comentario y espero que te siga gustando escribir
Muy bellos versos. felicidades
Salamandra: muy hermoso, como siempre, te felicito, amigo.
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¡¡Un merecido punto¡¡ Saludos