el solitario George busco en el tiempo
un momento feliz con su familia,
antes que todos se marcharan
y en su rostro renace una sonrisa.
luego emprendió su marcha
y comenzó a subir sin detenerse,
atrás dejo su viejo cuerpo
cansado ya, de tantas soledades.
y fue subiendo lentamente
con la sonrisa dibujada.
paso las nubes y hasta el cielo
en las estrellas se detuvo
miro hacia atrás y sonreía.
Siguió subiendo en el espacio
llego a donde menos esperaba
y encontró a su familia nuevamente.
Rejuvenecido, feliz
y acompañado George
hoy vive en el paraíso.



¿Budista? Pero luego no… Me ha desconcertado la cara de la tortuga (que parece una calavera), jeje. Muy bueno
Me gustó, y mucho! Mi voto y felicitaciones!
Un hermoso homenaje a este último ejemplar de tortuga gigante. Le sucedió como a las personas, todos se acordaron de él después de muerto. Pero no creo que nadie más le haya escrito un poema. Te felicito y te voto.