Ya con placer, ya con dolor había muerto, estoy seguro. Supe ver la suerte en la cara de una luna fúnebre; no de común azar –la suerte-, no de destino y curva, no de finalidad fortuita. Ya había muerto en un silencio continuo con diferente encaje de siglo en siglo, por eso el terror infinito a la muerte en mí nunca ha existido. Tejida traigo en las mangas la siniestra conducta de fulminar las nostalgias. He muerto, estoy seguro. Es y no es nada después del abismo: un frío escandaloso e incierto que te llena de bilis la lengua y te escupe de llanto los ojos. Hasta cuáles confines se empuja la muerte burlando la vida en falsa poética. Antes del límite donde nace un fin torrentoso con aguas de mar acontecía un espacio infestado de aguijones violentos, escorpiones fornidos y sirenas lascivas; después, no sé si existían conjuros de brujas, diosas desnudas de cobre o mármol. Por el momento resta esperar un pillaje con prisa al tiempo aunque, tal vez muy luego de esta vida venga otra muerte aflorando en su tumba el ciclo inclemente de otra desdicha, la vida. Ya decente, ya innoble conspiro en conjunto a la sombra…
Elogio a mi muerte
5 Comentarios



“Tejida traigo en las mangas la siniestra conducta de fulminar las nostalgias. He muerto, estoy seguro”. Muy sentido, mi voto. Un abrazo
Mirandadali: expresiones salidas del alma, escritas con la técnica de un verdadero escritor. Felicidades.
Mi voto
Volivar
O texto de gran tristeza conrado con una profunda delicadeza. Mi enhorabuena y voto.
Muy buen texto, Mirandadali. Saludos y mi voto.
Gracias a todos!
Buenas vibras para uds.
Saludos.