En una poesía caben:
la levadura de la fantasía,
que hace crecer las estrofas.
Un par de alas,
para los vuelos de la imaginación.
Una lágrima de melancolía,
que en el verbo busca su hombro.
La voz de la lluvia,
para cantar las rimas.
El carro de la filosofía,
que conduce la idea.
Una mano de tinta del arco-iris,
para pintar las metáforas.
Una gota de inspiración,
vitamina para escribir.
La sonrisa de un niño,
porque están pariendo un verso.
El baúl de un venerable anciano,
biblioteca que cementa el arte.
La fotografía de un momento,
que en el poema se revela.
El soplo de una vida,
para oxigenar las palabras.
Un beso de amor,
tónico para el corazón del poema.
Un pañuelo mojado de adiós,
para la tinta de la emoción no secar.
El ojo abierto del insomnio,
porque la noche es buena para escribir.
Y al poeta cabe:
Colorir la faz lívida
de una página en blanco.


Permitame ser el primero en felicitarla por este magnifico poema
Gracias Rosemarie
Yo que agradezco estimado Burgos tu lectura y el generoso comentario. Mucho me alegra que hayas gustado. Saludos desde Brasilia.
Rosemarie. Escribes con las venas, me gusta la intención de tus escritos. Te sigo para llevarme algo de esto cada día.
Gracias Luis por tus generosas palabras y también por seguirme. Me alegra que hayas gustado. Tengo muchos poemas que hablan de la propia poesía y este es uno de mis preferidos. Saludos desde Brasília.
Permiteme decirte que aunque una no entiende mucho de poesía,estos versos me han parecido tan bellos…
Te felicito con “mi neurona” y el corazón,porque me parece harto difícil perfilar un poema, y que consiga captar mi atención.
Un abrazo en la distancia Rosemarie.
Gudea
Hola estimada Gudea, mil gracias por tu lectura y también por el comentario. Me alegra muchísimo que mi pequeño poema te parezca bello. Un abrazo desde Brasília.