Escuche el sonido tenue de una página que cruza por unos dedos, delicadamente se colocó en otro sitio mientras un suspiro le daba fuerza para seguir leyendo.
Ávidos de llegar un poco más allá viajaban sus ojos en maravillosa sincronía, a zancadas y tumbos llegaban un tanto más lejos, un tanto más tarde y notablemente más cansados.
Sonreíste al ver que te veía, sobre el hombro recorrí tu mejilla y robé el calor de esa sonrisa. No dijimos más palabras que las que entienden las miradas.
Bajó el libro al olvido temporal, nacía ese destello de estrella en tu mirar.
Y en un abrazo se perdieron las horas…
Para luego despertar.



Hermoso y poético!
Muy bueno. Se me hizo un poco complicado por los cambios constantes de narrador, pero muy interesante.