Su aspecto en toda su dimensión lo convierte en la persona donde gobiernan pensamientos reflejados en el rostro.
Pero si me llevo por la imagen entonces que diré de aquel a quien no conozco; si se me ocurre decir de un árbol que esconde detrás de si al sol que se esta robando horas del día, sera una nueva clase de delito, ¿acaso?… no, me manifiesto en contra de tan absurda conclusión.
Pero que sucede si en la marcha, re-descubro en aquel árbol su intención: no intuida ni percibida… que su mayor virtud es robarme horas del día. El roba un corazón tatuado en su corteza por dos enamorados, así también le roba los pichones al mirlo y si de su trato hablamos, como olvidar que le roba la perfecta vereda al anciano que siempre pasaba y no tropezaba.
Estoy aguantando el día a día; estoy observándolo… hasta que de un paso en falso y me deje ver la luz del sol.



Sentimientos escondidos, rostros ocultos, verdades disfrazadas… Los seres humanos somos ágiles para no mostrarnos tal como somos ante los demás.
Mi voto.