Demasiado tiempo para pensar
En uno mismo, todo ese tiempo
Lento e indolente
Para sumergirse y sumergirse hasta
Tocar el fondo con las manos.
Es lo de todos los días.
Pero hoy ha sido especial.
Un día duro.
No diré que un infierno porque habrá
Quien me mencione a los
Paralíticos cerebrales y los niños
Del cuerno de África.
Así que no diré un infierno pero sí
Un día duro.
Y en los días duros buceo
Todavía
Más,
Buceo
Tanto que
Prescindo de las manos
Y consigo morder el abismo con
Los dientes y empastarme
Las caries con su fango.
Allí abajo
La luz se convierte en la simple
Intuición de un sol
Cálido y radiante sobre la
Superficie, allí arriba, allá
Afuera,
Instalado en La Otra Parte,
Llegando hasta mí como el borrón
Tembloroso de un resplandor marchito que
Amenaza con apagarse, como
La fosforescencia ósea
De los esqueletos en el instante
Previo a desintegrarse para siempre.
Tal vez por eso prefiera la noche
Para buscarme y quererme
Entre sus garras negras.
Sin el gran ojo brillante
Ignorándome desde el cielo
Me parezco más a mí mismo.
Sea quien sea ese.



Solemos buscar en momentos difíciles un farol que nos ayude o entorpezca, puede sea una elección la tuya, pero se debe estar dónde mas a gusto te sientas.
Para meditar sobre que es lo importante
Saludos
bastardo sol