Mi recuerdo me sumerge en un profundo sueño.
Me trasporta al día que te vi por primera vez.
Estabas sola y olvidada en un rincón.
Desde ese día te cuidé y te hice florecer
al igual que tú me viste crecer,
porque tu fuiste mi confidente
y consuelo en mis días solitarios.
Yo rozaba tus pétalos, pequeños y abundantes
y tú no decías nada,
solo escuchabas:
mis miedos, mis anhelos y mis sueños.
Tus pétalos cambiaban de color:
blancos, fucsias, rosados o azules,
era tú lenguaje, el cual no entendía,
pero eso hacia que yo sintiera que me escuchabas
y con eso me bastaba.
Tú sola presencia me daba aliento,
eras tan bella y a la vez tan vulnerable,
que me sentía tu fiel protector.
Tú nombre es hortensia,
lo descubrí al contemplar
una copia de ti en un escaparate,
en el cual se reflejó mi tristeza
haciéndome recordar la soledad
que me produjo, perderte bajo la blanca nieve
un día de invierno.



Nalleba, magnífica narrativa; hermosas expresiones;en verdad que sigues tu verdadera vocación, la de escritora. Qué falicidad la tuya de expresarte tan bellamente.
Pero, sigo insistiendo, pule,algo más, las reglas gramaticales. No faltan por allí los errores, y esto, querida amiga, cuando lo ve un lector, hace a un lado el escrito, juzgando, a la ligera, que no tiene valor alguno.
Por ejemplo, y perdonando mi insistencia en criticarte (sanamente y con la mejor intención, por supuesto): el “mi”, a veces lleva puntación gramatical, pero cuando suple al sujeto, sí se acentúa. Me refiero a tu expresión: “porque fuiste mí confidente”.
En este caso el mí, no se acentúa, Llevaría acento cuando supliese a la persona. Por ejemplo, si pusieras: para mí, fuiste mi confidente.
Atentamente (y perdonando mi terquedad de que seas mejor, para que llegues a ser otra de las grandes escritoras españolas):Vollivar Martínez. Sahuayo, Michoacán, México
No te preocupes de criticarme, me gusta aprender de los errores. Pienso como tú que tengo que mejorar las reglas gramaticales y sobretodo la coma.