05 dic 2011
Veo en un jardín sideral,
la radiación de misterioso astro,
estrella voraz, luz mortal;
admiro su eclipse de alabastro.
Quiero los chafarices brillantes,
géiseres de ácido, sulfurados,
de alegría fugaz, diamantes,
quemando los ojos, ofuscados.
Navego por la bóveda celeste
de planetas yermos…
Y visito el desierto agreste,
hogar de duendes enfermos.
En este mar muerto,
campo santo de tibias y calaveras,
osario de piratas; último puerto,
anclo mi corazón sin fronteras…
Y comparto copas de ponzoña acre
con fantasmas de ideas;
sueños extintos en una masacre,
quimeras heridas, llenas de morfeas.
Vagueo por una galáctica ciudad.
La multitud me ignora…
Prefiero la compañía de la soledad,
amiga, que me adora.

