Entre semáforos de vino que emborrachan la ceguera e ilusiones de
aire, vemos la vida montados en una rueda.
Nos movemos tirados por una milenaria inercia,
mientras una lluvia fina nos endurece.
Las palabras ya no son palabras, ni los relatos son relatos,
tan sólo puntos minimalistas de letras que muerden.
Queremos creer que somos dueños del destino dormido pero en
cambio, nos dormimos despertándolo en sueños.
A veces la incertidumbre nos para y nos hace preguntas curiosas.
Algunos le contestan risueños, otros se esconden en el silencio.
Hay valientes que se bajan de la rueda y siguen a pie el latido de su
propio corazón.
El resto, como yo, aún siguen rodando.



Bonito compañera, yo intento seguir el latido de mi vida.
Un abrazo.
Gracias Amerika. Seguiré tu consejo. Un abrazo.
Me gusta…
Gracias Manuel por leerme.
Escribir versos es una forma de comenzar a bajarse de la rueda. Me gusta.
Pedro, gracias por la observación. Un saludo.
Es un poema que hay que leer y masticar.Me gusta. saludo.
Violeta, gracias por el comentario. Un saludo.
“Nos dormimos despertándolo en sueños” .. Me encanta pilarmunoz. Mi voto, por supueto.
Como siempre tu comentario, incalculable. ¡Gracias!
Me gusta, cairño que lastima que no te pueda votar mas veces.
Besos. Blondi.
Gracias de corazón
Me gusta, que lastima que no te pueda votar mas veces.
Besos. Blondi.
Un voto significativo vale más que cien votos. Gracias.
Bien. Muy bien. Sigo lamentando que te sientas menos valiente que los demás, cuando estoy convencido de que no es así.
Saludos.
Gracias Maqroll,
Como siempre, un placer recibir tu opinión.
Un saludo.
Gracias! Por estos pequeños regalos envueltos en letras.
Mi voto
Gracias, Mini.