La noche se pasea
vestida de lentejuelas
por los tejados de la ciudad
y hay gente que todavía
no se ha quedado dormida
pero ya empieza a soñar.
Pide agua un niño pequeño.
No pasa nada, es solo un mal sueño,
anda, duérmete mi amor.
Los amantes se despiden,
los espias se persiguen,
las farolas parpadean,
los decentes escasean,
a estas horas solitarias
las calles se hacen más anchas,
los borrachos van en panda
con la mirada hecha olvido…
Una luna roja muerde
el techo negro de la noche
y farolas silenciosas vierten
el macilento de su cobre
sobre asfaltos y coches,
sobre corvos peatones,
sobre mí, sombra errante
y esta humedad constante
que cristaliza en todo
y hace oro la ciudad
perfuma las rejas,
los embarcaderos,
empaña los vidrios,
también mis recuerdos,
enfría las manos,
eriza la piel…
y me corta en dos
con su tajo helado
igual que a un papel.



Buen poema, encantado de dar con tus letras.Saludos
No soy muy amante de los peomas pero lo bueno se reconoce y se disfruta. Mi voto y un saludo!!
Me ha gustado mucho, espero leer más pronto ¡Saludos!
Gracias a todos por sus comentarios. Un “me gusta” más y podré pasar a la portada. ¿Quién se anima?
Que bueno amigo Samsa. Un saludo y mi voto
Me ha gustado mucho: ¡qué alegría que ya estés en portada!
Samsa-Te dejo mi voto,muy bueno,slds!