Rostros alocados de sentimientos encajados
de ojos impregnados de recuerdos olvidados
con momentos rescatados de antiguos pasados.
Vuelven fugados, insumisos y renovados.
Con sus miradas, sus gritos y locuras
con sus certezas, sus dudas y tristezas
con su firmeza, sus llantos y sus risas.
Con su sabor amargo, con su olor gastado.
Conciencias imposibles de conjuración perfecta
de inquisidora mirada, de reiterada presencia.
Testigos invocados de inquietos alegatos
que gritan turbados sus discursos callados
como coros disonantes de cantos afilados.
En mi alma hospedadas
de presencias ciertas
Indómitas matrioskas
que se rebelan certeras
y me susurran precisas
y me recuerdan estrictas.
Mis matrioskas queridas
siempre ellas, siempre yo.



Me ha gustado; parece la letra de una canción de rock.
Imaginativo y bien trabajado. El poema tiene la estructura de esas muñecas rusas que te sirven para dibujar, creo yo, la actividad pensante.
Como dijo Luis Eduardo Aute: ” …que el pensamiento no puede tomar asiento.
Muy denso, y mucho que pensar sobre lo que ecribes… el título es lo que guarda tras de sí su contenido. Te superas de nuevo. FELICIDADES Pedro Gda. Un saludo.
Muy acertado el título. Original y muy buen poema, con contenido. Te voto y te sigo.
Gracias MariaV
Es cierto, las matrioskas a mi me parecen sin alma, “Rostros alocados de sentimientos encajados”
Besos, NoëlleC
Gracias NoëlleC, ellas no tienen un alma que las ocupe, pero a veces parecen querer ser ellas alma de otras cosas.