LOS RELOJES
Los relojes de mi casa no funcionan.
Cada vez que adquiero uno,
éste camina bien por un par de días
y luego,
inexorable, como la vida, se detiene.
Cosa curiosa,
porque el tiempo nunca muere.
Tal vez tenga yo problema con Cronos.
Tal vez, la vida y el destino
se han confabulado a mi favor
y me han concedido la inmortalidad.
Y el tiempo, en mi caso,
avanza en forma tan lenta:
que un segundo dura algo más que un decenio;
y un minuto está cercano al siglo.
* * *
Los relojes que hay en mi casa.
son de distinto tipo y procedencia:
nacionales, chinos, coreanos y japoneses.
Nunca he tenido un relojito suizo.
Mi presupuesto no es acumulativo como el tiempo.
Tal vez deba echar mano a mis ahorros
y comprar algo que no sea
ni bueno, ni bonito, ni barato
Tal vez…
Tal vez sea la húmeda soledad que impera en mi casa
la que detiene los mecanismos y acaba las baterías.
Tal vez deba asumir que los relojes
también necesitan calor de hogar.
Tal vez, mañana compre un nuevo reloj.




Muy buen texto, lo veo entre el relato y la poesia. La obsesion con el tiempo y los relojes es definitivamente universal. Saludos y mi voto.
Gracias Vimon por tu comentario, la verdad es que no me había percatado del tópico del tiempo propiamente tal pero, si, en efecto, estoy circunscrito bajo esa obsesión.
Hacer poesía utilizando objetos cotidianos es realmente difícil pues para que para ello hay que usar amas trancendenales como el amor, la muerte. T
Hacer poesía utilizando objetos cotidianos es realmente difícil pues para que para ello hay que usar amas trancendenales como el amor, la muerte. Tú consigues crear esa transcendencia a través del objeto. Mi felicitaciones y voto.
ZusiOns, gracias por tus palabras. Esta poesía nació a partir de una vivencia personal: efectivamente, los relojes de mi casa no funcionan. Como no he querido ensayar una respuesta real, se me ocurrió que por medio de la poesía podría encontrar la explicación. Saludos!
“Tal vez…
Tal vez sea la húmeda soledad que impera en mi casa
la que detiene los mecanismos y acaba las baterías.”
Me ha sorprendido gratamente este poema, que como dice Vimon, podría ser un relato. Me gusta mucho cómo tomas ese problema cotidiano, achacable a las pilas o cualquier otra explicación práctica, como un problema… con el mismo Cronos.
Un abrazo,
Luna
Luna, me he demorado en responder tus palabras, por varios motivos que no vienen al caso, más vale tarde que nunca… Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que me cansé de buscar explicaciones del porqué mis relojes no funcionan (es cierto) así que ensayé este seudo-poema, a modo de respuesta. Un abrazo.