Más allá de los horizontes, no hay inmortalidad
Engalanado, por el aullido de la perfidia
sobre planicies, mares, montañas, un mundo
¿Un todo o una epifanía?
Adosando la venidera edad,
que malogra sobre océanos de fuego,
con mondadientes ambiciona, arrasar mi pálida Luna \
Cuán fácil es ser un encadenado esclavo
¿Cuántas vidas son necesarias para ostentar los grilletes de la emancipación?
¡Las prisiones fustigan aunque sean de oro!
Más allá de los horizontes se buscan las respuestas
Los antiguos cordiales, platican como el pájaro púrpura
indican sortear las arenas movedizas
{siempre tengo fe sobre pasos ligeros}
elevarse conocer nuestros inalcanzables instruirse
desde el pináculo invitan a morar entre ellos,
una justificación al hibrido misántropo
¿Sí tan solo no fueran cautivos de si?
Vegetan en sus madrigueras, con luz artificial
a ellos despedidas y nada más, peregrino uno con su voluntad
Tremebundas mascaras de hueso aguardan,
sobre relojes que se disuelven,
frente a un tiempo de dificultades para entender,
que un ave negra volara entre
ardientes hierros crueles al servilismo,
a la espera transitan miedosos de la mano con la miseria,
de quien se olvido de vivir.
Los cánticos gregorianos sobre el fuego y hielo,
son oídos sentado en un trono que el azahar ofrendo,
en la piel marcadas letras de alabanzas \
Mirando de noche a los débiles de sus pobres almas
como esconden en baúles sus lamentos
y favorecen avergonzados solo porque si.
Conquistado lo que muchos sueñan,
alcanzar el lugar donde moran los altísimos,
contemplarlos entender sus letras,
sarcásticos y acerbos comentarios,
“Para encontrar hay que dejar de buscar” \
Acericos son sus lenguas, han olvidado sus nombres
pretenden así, no les alcance su ocaso
pusilánimes mudan piel para escapar
mientras mas lejos no les alcanzara \
Verles temer, sin siquiera mirar a los ojos,
oírles lloriquear por la perdida de su fatuidad
afligidos tiemblan, ante el abandono \
Finalmente ser mejor, estar sobre ellos
pisarlos y evangelizarlos a una nueva religión
donde soy Dios.
Malditos que hicieron de la pluma su perdición,
dejando la pasión por la materialidad
fundiéndose en necesidades mundanas,
pretendiendo el recorrer de la ascensión.
Y en lo profundo del alma,
las reverencias nacieron para mi ,
se mira de soslayo, luego se teme
hay lastima para quienes abren sus heridas,
contaminándolas de supuesta ilusión \
Escudriñando con todo un corazón la humildad,
la brújula siempre marco el septentrión del ególatra,
no hay accidente posible, no hay divinidades humanas
¡No se puede existir de otro modo!
Elthan



Varias vidas no alcanzan para reparar los daños causados en nuestras pasadas existencias. El alma es inmortal, pero nuestro cuerpo no; aun así no aprovechamos el tiempo que se nos confiere como segunda oportunidad.
Como siempre, cautivándome con tus poemas, Elthan.
Tienes mi voto.
Saludos.
Una brillante reflexión, sobre que camino debemos recorrer Martha
Elthan: un hermoso poema, que, para mí, es como un reproche a la hipocresía, o a nuestros actos non gratos.
Te felicito por esa gran pericia que tienes para crear poemas muy interesantes, escritos con maestría.
Mi voto
Volivar
Concordamos y es más bien que sucede si nos vendemos ya sea por los aplausos, el dinero, la fama, el reconocimiento, figurar, etc y olvidamos quienes somos, volviéndonos personas cobardes de perder lo que ansiamos dándole la importancia de nuestra vida.