25 nov 2011
Me abrazo a mi cuerpo
como a mi propio sino.
Yo soy mi sombra
y mi querencia,
el billete que compré
a ninguna parte.
Soy el aliento que exhala
el mismo olor
a cobardía
por las mañanas.
El llanto de mi risa,
una vela encendida
de triste llama
que tiembla
en la oscuridad
de la duda.
Soy el beso que nunca
llego a darme
mirándome a los ojos,
avestruz que esconde
su miedo bajo el ala.
Soy un parto en el frío
de una tarde,
una pompa de jabón
transparente y liviana
que nunca escapó
de su burbuja.
Ya no cruzo los dedos
de la suerte,
ni recuerdo el rosa
de los cuentos
desgastados.
Soy absurdamente yo.
Sólo yo y mi circunstancia;
algunas veces yo
un alma sola
o sólo un alma.
2 Comentarios


Me gustó mucho tu poema, sobre todo la última estrofa. Bravo!
Muchas gracias por tan amable comentario.