Si, desligarse del mundo
algunas veces putearlo,
otras,
lamerlo,
volverlo azúcar;
mentirle,
desmantelarlo.
Dejar atrás ese mundo
pérfido que envaina
cuerpos en un discurso robótico,
lenguaje sin alma.
Si, morir, morir.
Este mundo sabe a viejo.
Todo lo que se puede nombrar
ya ha sido regurgitado, usado
por los unos: los babosos;
por los otros: los necios.
¿Entonces, qué nos queda?
Será pasar la página,
silenciar el libro interminable
y llegar a ti.
A esa sonrisa que se escurre
por el universo y traza,
humilde, generosa, el camino
de nosotros hacÃa una verdad
no solo letrada;
sino a una de piel, de boca y
sexo.
Morir es, entonces, renacer
a diario en la punta de nuevas
verdades. Nuevo lenguaje
se teje entre tu boca y la mÃa.
Ya el mundo no sabe a viejo,
cuando los dos lo nombramos



Morir en metafóras para reinventar el ahora…
Me ha gustado. felicidades.
Gracias Felipe. Y si, es necesario a veces replantearnos desde el lenguaje, nombrar de manera distinta para construir un presente, un ahora que nos permita seguir y soñar!
Buen poema. Un abrazo y mi voto.
Vimon! me alegro que te haya gustado. Buenos dÃas para ti