Fue el hastío: Quien domeño al verano
todo tan bello era insoportable,
no podía convertirse en sempiterno.
debía de terminar tarde o temprano
Que permita los frutos se maduren
que susurren las hojas al caerse.
Con el sol ardoroso del otoño
la floresta se vista de dorado.
Por que el estío tiene sus encantos.
Una alfombra dorada viste al campo
con la mies que se apresta a la cosecha
y rezumando néctar los naranjos.
Las colmenas están ya reventando
los cerdos gordos van al matadero
en el lar se cuelgan los jamones
del invierno la llegada ya esperando.
Cuando pase el tiempo de cosecha
el descanso de invierno se termine.
Llegará otra nueva primavera.
Por supuesto… También otro verano.



Yo también soy de las que piensan en lo aburrido del verano con su insoportable calor, me he sentido muy identificada con tu poema. Muy bien escrito, expresando cada sentimiento por las estaciones. Muy hermoso, mi voto.