05 feb 2012
De ocultarla por siempre.
A pesar de la inmensidad
del oscuro espacio que
el tiempo ha de alquilarnos.
De disimularla con imitaciones.
Que me resultaron insípidas,
causadas por chisporroteos efímeros
a lo largo de mi jornada.
¡Ja! Me carcajeo de tu terquedad,
tu aberración hacia lo sombrío,
que aun con el horror que irradia,
creí en encontrarla.
Inequívoca fue la forma.
Porque su luz es como la de
mil estrellas juntas capaz de
iluminar la más inmunda de las Almas.
Termina ya tu obstinación, porque
aunque solo exista una luz
como la de ella para cada uno.
¡Siempre terminará por opacarte!


