No fuiste capaz

De ocultarla por siempre.

A pesar de la inmensidad

del oscuro espacio que

el tiempo ha de alquilarnos.

 

De disimularla con imitaciones.

Que me resultaron insípidas,

causadas por chisporroteos efímeros

a lo largo de mi jornada.

 

¡Ja! Me carcajeo de tu terquedad,

tu aberración hacia lo sombrío,

que aun con el horror que irradia,

creí en encontrarla.

 

Inequívoca fue la forma.

Porque su luz es como la de

mil estrellas juntas capaz de

iluminar la más inmunda de las Almas.

 

Termina ya tu obstinación, porque

aunque solo exista una luz

como la de ella para cada uno.

¡Siempre terminará por opacarte!

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