No me lo trago
24 de Octubre, 2012 8
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No me lo trago,

había insistido ella,

así que me giré hacia un lado y

me desparramé sobre el colchón.

Se acurrucó junto a mi costado.

Dijo algo que no entendí muy bien y

se pegó un poco más a mí.

Supuse que esperaba algún gesto,

alguna declaración de intenciones

por mi parte.

En fin, opté por callar y

acariciarle el pelo.

Estaba encrespado y sudado.

Retiré la mano despacio

y me la sequé

en las sábanas.

Me sorprendió que la tela

se hubiera enfriado

con tanto rapidez.

Me quedé allí,

mirando el techo,

esperando que la borrachera la durmiera.

Me pregunté si tampoco se tragaría

lo demás.

Si también se cuestionaría

lo que le habían enseñado

desde pequeña.

Las normas del mundo, sus instrucciones

para el éxito y sus advertencias

sobre el fracaso.

Sus señales, sus fronteras,

su categorización taxativa

de lo que está bien y lo que está mal.

Pero sus pendientes de perla

brillaban en la oscuridad

como dos ojos dóciles, conformes con la vida.

No había duda sobre la respuesta.

8 Comentarios
  1. malditos pendientes de perla!

  2. toma ya! genial. mi voto

  3. Dime que penedientes usas, y encontraré mis respuestas. Muy bueno.
    Un abrazo y mi voto

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