Hay noches que desnudan sus senos en mi ventana,
que me arrojan pijamas sexuales
con olor de escarcha
y acarician mi vientre con su terciopelo,
persiguen en mi barba
la batalla amarilla de los besos cómplices,
las calles angostas de mis pies.
Soy entonces
el animal posesivo del viento,
el gutural esclavo de sus muslos de marfil,
me levanto con arcadas de placer en las manos
y recorro las estrellas clavadas en su espalda,
el firmamento de sus senos.
Esas noches tienen la mirada impúber
y las caderas anchas de las matronas,
persiguen a sus amantes por tragaluces púrpuras,
con eructos de vino y carmín.
Esas noches con matriz cálida
que aprisionan entre sus piernas las alas rotas de un colibrí,
tienen los dientes blancos del deseo
y ocultan en el rostro una enorme cicatriz.




Precioso y apasionado, enhorabuena.
Gracias Rosa….. Es un placer que te guste…
Felicitaciones, hermosa poesía Surrealista…
Gracias Maria por tu comentario…..