La noche cae,
las farolas se encienden,
pequeñas notas endiabladas
de su garganta muda.
Aquí estoy,
entre cuatro paredes,
botellas de colores y pantallas planas
con mujeres dislocándose las piernas.
como un viejo verde en la barra
espío
a una señorita enfundada en leopardo
contoneándose sobre sus caderas
para infiltrarse en la retina
del chico bajo el pelo beatle,
a punto de sobrepasar la dosis funcional de alcohol.
Ese algo etéreo que se pierde
hace flotar la burbuja de feromona,
en la noche profunda y oscura
que es siempre la misma noche.



Buen poema, Violeta. Saludos y voto.
gracias VIMON. saludos.