Madre, si hoy me dieran la oportunidad de cambiar mi vida en un instante, no te cambiaría a ti por otra, con tu espíritu pleno de gran amor hacia tus hijos, supiste sobrellevar esa gran responsabilidad que es levantar una familia, donde los valores humanos inculcados son la característica más resaltante. Seguirías siendo mi madre, en la misma casa, con la misma sencillez y con el mismo gran amor con que has sabido desde siempre, cubrir nuestras vidas.
Madre, hoy recuerdo la primera vez que me llevaste a la escuela, los primeros consejos, también las primeras “pelas” cuando no hacíamos mucho caso. Madre supiste lidiar con ocho muchachos vivaces, que siempre estaban prestos a una broma o tremendura a la hora del almuerzo; cuando todos congregados a la mesa solíamos hacer diabluras, con la comida de quien osara pararse de la silla y dejar el plato a la vista de todos. Recuerdo también los conflictos a la hora de los permisos para salidas o fiestas. Hoy comprendo la preocupación que tenías por cada uno de tus hijos.
Madre recuerdo tus desvelos ante el asomo de cualquier enfermedad que tuviera alguno de tus hijos, el sobresalto que sufría tu corazón ante el menor sufrimiento de alguno de nosotros. La preocupación por que tus hijos llevaran el uniforme impecable a la hora de ir al colegio, esa misma preocupación por que conserváramos la modesta ropa que poseíamos, una, la de salir, que era destinada a las salidas de fin de semana y la otra, que era la del uso diario.
Madre sufro cuando sufres, lloro cuando lloras, rio cuando ríes. Es que no hay ejemplo del amor más grande que da una madre a sus hijos que el que tú nos has entregado. Recuerdo como compartías una golosina entre todos tus hijos, tratando siempre que no quedara nadie por fuera. Madre tengo tantos recuerdos alegres y otros plenos de melancolía que pasaría días enteros llenando cuartillas que traten de esbozar una aproximación de lo que representas para mí y para mis hermanos.
Madre, la vida te ha asignado duras tareas que has sabido cumplir a cabalidad, hoy quizás te toca la más dura, hoy estás con más años, con una vitalidad que no quiero verla desmoronada ante el peso de semejante responsabilidad. Tú, con tu amor has podido llevarla a cabo, pero siento que se te van las energías ante el duro compromiso, pido a Dios que nos ilumine para hacerte llevar esta misión que está signada por el amor verdadero, ese que a veces los más jóvenes no llegamos a comprender.
Madre hoy quiero expresarte algo que tú bien sabes, que te amo, que me faltarían días de vida para poder premiar todo la dedicación que has tenido con tu familia. Que Dios te plene de mucha salud y fuerzas para seguir luchando junto a nosotros, que comprendas que lo has hecho bien y que nuestras vidas te deben demasiado para ignorarlo.
Madre, eres el mayor ejemplo que tengo para seguir luchando
Tu hijo



Conmovedora composición en donde se perfila de manera sincera y sentida la figura de una mujer admirable.
Creo que es un texto muy valioso, que hace reflexionar y sobre todo valorar.
Muchas gracias
Atte
Ademir
Gracias por tu opinión, de eso se trata de valorar a ese gran ser. Nos estamos leyendo, espero tener tiempo para leer a tantos escritores que siembran su talento en estas paginas, la cosecha será buena,de eso estoy seguro
Se me han nublado los ojos sin querer…
Un abrazo en la distancia.
Gudea
Gracias por leer este escrito. creo que siempre debemos rendir un tributo a ese ser especial que nos ha dado la vida, que los sacrificios que hace los ve como un acto de amor. Mil gracias.
Felicitaciones es un hermoso relato, realmente enternecedor. Saludos y muchas gracias por compartir.
Gracias Nanky, por ocuparte de leer el texto, como dije antes hay cosas que salen más del corazón que de los tecnicismos y ese es el punto donde quiero que fluya lo que quiero expresar.
Hegoz, lo que te comenta nuestra gran amiga y experta en literatura, Gudea de Lagash, a quien tanto admiro, lo hago mío, porque esa ternura de una madre, y, el reconocimiento de un hijo a sus desvelos, los has sabido expresar de tal forma, que los ojos, por esa nudo de la garganta que sube, les impide realizar su función, la de ver, con claridad.
Atentamente
Felicidades, que sigan los éxitos.
Volivar (Sahuayo, Michoacán, México)
Ah, y cómo me gusta lo que dice Gudea: un abrazo en la distancia.
Gracias amigo Volívar, (cada vez que leo este seudónimo me recuerda a Bolívar) nos seguimos leyendo.