No somos otra cosa
Que el color que somos
Que el dolor que crece
En las vertebras
Que la sangre que repite
Su ciclo en la costura del tiempo
No somos otra cosa
Polvo lunar que copula
Con los vientos de la noche
En el rubor clandestino
De unos ojos que lloran
No somos más que el aliento
Perdido cuando toda esperanza claudica
Unas luciérnagas que reemplazan
A las estrellas en una noche
Donde no hay luna ni estrellas
No somos más que los que seremos
Unas manos que ya no señalan
Unos pies que caminan un trazo distinto
Unas lágrimas que lavan todas las heridas
Y nos regresas como ángeles inocentes
En la noche del tiempo
Eso somos mis queridos transeúntes
Que pasan desprevenidos
Sin saber que en esos pies
Llevas guardado el nuevo curso




Definitivamente “No somos otra cosa (…) que el dolor que crece en las vertebras”
Excelente!