Oda a la araña muerta
3 de Octubre, 2012 6
3
     
Imprimir
Agrandar Tipografía
Mancha negra de tonalidades cafés. Villana difunta e indefensa; eras el símbolo de lo peligroso, de lo oscuro y ahora estás sin poder ejercer tu poder misterioso. Hipnotizabas de terror al más valiente y seducías a algunos con tu caminar múltiple. Bajaste de la esquina de mi habitación, sin saber que sería el descender por mi pared el último recorrido que harías. No te despediste de tus hijos, de tus amigos o de algún conocido insecto u arácnido que hubieses tenido por cercano, en su defecto. Lo siento, no te di tiempo para comer algún último manjar o para crear alguna otra obra de arte en alguna esquina. Quizás aún estabas digiriendo la cena, cuando decidí cobardemente, exterminarte para acabar con el terror que me causaba tu presencia; creyendo que con tu ausencia encontraría la paz. No es así. Te imagino trabajólica ahora, como la más y tejedora incansable en la oscuridad. No te pagó nadie horas extras por las malas condiciones de trabajo, nunca te han agradecido tu sencilla labor, pues te encuentran fea. Eres un ser anormal en forma, extraño y antisocial; te acusan de asesina, de venenosa, de mal intencionada…cuando tu solo picas en defensa propia. ¿Quién te comprende pequeño arácnido? Apenas te ven arrancan los seres humanos, como si fueses un asesino en serie y me incluyo. ¡Y como eres tímida, tan solo regresas a tu rincón! “Este es mi lugar” dices seguramente, retomando tu labor. ¡No estoy en paz araña! Ahora que te he dado muerte, mi conciencia apunta acusante tu cadáver y yo ya no puedo hacer nada más que lamentarte. Estás seguramente en el paraíso, porque nunca le has hecho daño a nadie y tan solo los prejuicios te adjuntan malicia que no te pertenece. ¡Inocente! ¡Araña blanca! Y nadie puede decir que el mal es de familia; Que tu prima del campo se coma a su esposo… ¡No tiene nada que ver contigo! Además, ella tiene sus razones.

¡Como duele el recuerdo, en el que estabas retorciéndote en la gota de agua que te eché! Seguramente te estabas ahogando y yo no hice nada para salvarte. Moviendo tus patitas, pidiendo auxilio en silencio…en un idioma que yo no comprenderé nunca. Hasta que exhalaste el último aliento y tu vida llegó a su fin repentinamente. La vida se pierde una vez y por desgracia no se recupera, querida amiga. Quizás era parte de tu destino morir ahora -La envuelvo en un trozo de papel higiénico y la llevo lentamente al baño- serás el emblema del respeto mio hacia tus hermanas arañas. Eres la heroína de ellas, al menos en esta casa y así serás recordada por siempre. Si; por eso falleciste hoy. -Deposito el trozo en el fondo del WC y ella flota como en un funeral vikingo- ¡Gran heroína! ¡Te extrañaremos en tu ausencia! ¡ Adiós, querida Diana! ¡ Adiós araña tímida, de antisocial pasaste a ser famosa! -Tiro la cadena-

6 Comentarios
  1. Qué buen relato, me ha encantado. Te doy mi voto

  2. Victoria Bauchaff: es digno de mención cómo se logran cuentos perfectos con un tema tan simple como tu protagonista, una araña. Claro y por supuesto que esto sólo lo realiza la gente que tiene talento, talento literario.
    Te felicito
    Mi voto
    Volivar

  3. Espero que la justicia no lea este escrito, que solo es una confesión del asesinato que has cometido. Por que si es así, no habrá clemencia Victoria. Espero que no te cruces con la familia de la araña, por que sino sabrá de que se trata el dolor de una perdida, reflejado en la mirada de los seres amados….

Deja un comentario