Mirlo que profanas el lenguaje
con el ardiente acento de tu verbo.
Tu misteriosa vos de bosque atardecido
convoca al festÃn de los sentidos.
Al banquete nupcial
y al marcar la sincopa perfecta
te llamas mi mujer en el conjuro
que me enardece por oÃrlo.
Me ofreces el néctar de tu copa
del cáliz de tu sexo que subyuga.
Quiebra la voluntad
y astilla la conciencia.
Tu vos tiene ecos del embrujo
de océano voraz, de la tormenta.
Del vórtice fatal…
Que me esclaviza.
No me importa nada que tenerte,
A donde me conduzcas yo te sigo.



Me encantó Salamandra
Para mi tiene aires de la antigua Grecia, con su banquete, lujuria y belleza. Gracias
Besos, NoëlleC
Bonitas palabras cruzadas, muy romántico y delicado.
Un saludo compañero…me gustó
estupendo poema Eugeen sigues en la lujuria de la palabra amigo gozoso un abrazo
¡Fantástico!