Porque soy prostituta
4 de Agosto, 2012 5
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Porque soy prostituta

Aceleraba el pazo, cuando estaba por llegar a casa, los últimos
cuatro metros de un maltrecho jardín que
marcaba la banqueta y la puerta de su
casa, Flor señorita ya, a pesar de sus 17 abriles, tomo el postín de la puerta para
poder abrir y entrar, segundos
antes, detuvo repentinamente
su deseo. Ya no llores mamá, todo tendrá solución, la voz de su hermano
menor y los llantos de mamá dentro de la habitación, dejaron quieta y asombrada
a Flor antes de empujar la puerta, quedo atenta, pensativa en lo que seguía escuchando,
pego con tiento una de sus orejas a la
puerta y con toda atención seguía escuchando;
ya no podemos más Toño, escucho decir
a su madre, ya no podemos pagar
tanta deuda, entre sollozos seguía diciendo, cada semana viene Don Andrés
a cobrar los seis meces de renta que debemos,
la pequeña estufa aún la debemos y por no pagar sigue aumentando el
adeudo, a Flor, tu hermanita que tanto le gusta el estudio, no puedo
comprarle ni los libros. Por la
hendidura de la llave de la puerta, con atención e inclinada flor
alcanzo a mirar parte del cuerpo de su mamá, como abrazaba a su hermano,
veía solo en rasgos, parte de los
brazos de mamá enredados al cuello de su Toño descargando en
él, su llanto que entre sollozos, pequeños silencios y
desesperados voces entrelazados con
sentidos quejidos, daban muestra de impotencia y desesperación, por el agobio
de las deudas.

Repentinamente se abre la puerta y dando pazo a flor, sin mostrar ninguna señal de haber escuchado, los únicos que se observan en el momento son Toño y Flor, solo se miran a los ojos su mamá
instantáneamente da media vuelta dando
la espalda a sus dos hijos, rápidamente con la parte inferior de su
abrigo gris y descocido, seca rápidamente
sus lágrimas, fingiendo una tenue tos
en el mismo instante que voltea dirigiéndose
a Flor,, Hija a que hora llegaste, no sentí cuando entraste, como te fue con tus amigas, sin esperar
respuesta la mamá apresuro el pazo a una pequeña cocina, una mesita y pequeña estufa, con roídos trastes colgados a la pared, entre pequeños y grandes clavos adornado
las paredes de ladrillos rojos,
algunos ahumados, otros mugrosos y parte
brillando por el impacto de fuerte rayos del sol que se filtraban como reflectores por todos
los orificios tel desgastado techo y roídas paredes.

Flor no fue hasta la cocina, en un pequeño cuarto adornado por un viejo buró, y
una pequeña cama, donde resaltaban su
cobertor que la cubría con
decenas de colores de pequeños parches con la que fue elaborada, se quito
su ropa deportiva, empezaba a calzarse
un pequeño short que dejaba al descubierto sus hermosas y esculturales piernas,
estaba por abrochar su ultimo botón
y como una película frente a ella, recordó a Don Andrés,
cuando hacia apenas unos días en
ese mismo momento hozo entrar a su habitación, forcejeo con flor, le abrazaba, e impedía abrochar ese ultimo botón, Flor, no gritaba, ni lloraba,, en su lucha pateaba a Don Andrés
mientras le escuchaba decir, ¡ espera Flor espera, solo te acaricio, no más y dejo contigo dos recibos
de los meces que me deben de renta ¡
Flor, no contesto nada, cerro su puño derecho, se afianzo al piso con uno de sus piernas y
con la otra usando la rodilla, le pego a
Don Andrés ahí, ahí donde nadie cuenta, las manos de éste fueron a ese rincón y el puño
derecho de Flor se estrello en
la nariz, cayo hacia atrás el cuerpo voluminoso de Don Andrés lo que aprovecho Flor para
salir corriendo, se perdió en la nada,
sin llanto, con coraje y
rabia, nada platico, solo ella se lo
guardo, una vez, dos, fueron tantos los intentos de Don Andrés, que en el décimo mes de adeudo, no solo logró acariciar a Flor, dejo más que una caricia, algo latía
dentro del cuerpo de Flor, nadie conoce
como el cuerpo de Flor sigue
igual; esbelto y bello, solo que hoy, ya no existen las penurias económicas, Flor, desde hoy
cobra por estar.

5 Comentarios
  1. Hermano Salvador; recibe un saludo. Tal vez con la aplicación correcta de las reglas ortográfica tu texto mejoraría. Como lo hemos comentado entre algunos compañeros escritores, cuando un buen lector ve una falla, deja a un lado lo que está leyendo.
    Esta red es de amigos que tratamos de hacer literatura, y cuando notamos que alguien anda fallo, con amabilidad se lo indicamos, para que logre ser un gran poeta, o cuentista.
    Con todo respeto me permito sugerirte que hagas los siguientes cambios, para que tu formidable relato sea muy leído.
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    PORQUE SOY PROSTITUTA
    Aceleraba el paso cuando estaba por llegar a casa; los últimos cuatro metros de un maltrecho jardín que marcaba la banqueta y la puerta de su casa, Flor, señorita ya, a pesar de sus 17 abriles, tomó el postín de la puerta para abrir y cerrar. Pero, segundos antes, detuvo repentinamente ese deseo.
    -Ya no llores, mamá; todo tendrá solución.
    La voz de su hermano menor y los llantos de su mamá dentro de la habitación, dejaron quieta y asombrada a Flor, antes de empujar la puerta; quedó atenta, pensativa en lo que seguía escuchando; pegó con tiento una de sus orejas a la puerta y con toda atención siguió escuchando:
    -Ya no podemos más, Toño, -escuchó decir a su madre-. Ya no podemos pagar tanta deuda, -entre sollozos seguía diciendo-. Ya no podemos ya no podemos pagar tanta; cada semana viene don Andrés a cobrar los seis meses de renta que le debemos; la pequeña estufa aún la debemos y por no pagar sigue aumentando el adeudo; a Flor, tu hermanita, a la que tanto le gusta el estudio, no puedo comprarle ni los libros.
    Por la hendidura de la llave de la puerta, con atención, e inclinada, Flor alcanzó a mirar parte del cuerpo de su mamá, la vio cómo abrazaba a su hermano; veía solo en rasgos parte de los brazos enredados al cuello de Toño, descargando en él su llanto, que entre sollozos, pequeñas, silenciosas y desesperadas voces entrelazadas con sentidos quejidos, daban muestra de impotencia y desesperación, por el agobio de las deudas.
    Repentinamente se abrió la puerta dando pazo a Flor, sin mostrar ninguna señal de haber escuchado; los únicos que se observaron en el momento fueron Toño y Flor; solo se miraron a los ojos; su mamá instantáneamente dio media vuelta, dándoles la espalda a sus dos hijos; rápidamente con la parte inferior de su abrigo gris y descocido, secó sus lágrimas, fingiendo una tenue tos en el mismo instante que volteaba dirigiéndose a Flor:
    - Hija, ¿a qué hora llegaste? No sentí cuando entraste. ¿Cómo te fue con tus amigas?
    Sin esperar respuesta, la mamá apresuró el pazo a una pequeña cocina: una mesita y una pequeña estufa, con roídos trastes colgados de la pared, entre pequeños y grandes clavos adornando las paredes de ladrillos rojos, algunos ahumados, otros mugrosos y parte de ellos brillando por el impacto de los fuertes rayos del sol que se filtraban como reflectores por todos los orificios del desgastado techo y por las roídas paredes.
    Flor no fue hasta la cocina; en un pequeño cuarto adornado por un viejo buró, y por una pequeña cama, donde resaltaba su cobertor que la cubría con decenas de colores de pequeños parches con la que fue elaborado, se quitó su ropa deportiva; empezaba a calzarse un pequeño short que dejaba al descubierto sus hermosas y esculturales piernas; estaba por abrochar su ultimo botón, y como una película frente a ella, recordó a don Andrés, cuando hacia apenas unos días entró a su habitación; forcejeó con Flor; le abrazaba, e le impedía abrochar ese ultimo botón.
    Flor no gritaba ni lloraba; en su lucha pateaba a don Andrés, mientras le escuchaba decir:
    - ¡Espera, Flor, espera; solo te acaricio, nomás, y dejo contigo dos recibos
    de los meses que me deben de renta.
    Flor no contestó nada, cerró su puño derecho, se afianzó al piso con una de sus piernas y con la otra, usando la rodilla, le pegó a don Andrés ahí, ahí donde nadie cuenta; las manos de éste fueron a ese rincón, y el puño derecho de Flor se estrelló en la nariz; cayó hacia atrás el cuerpo voluminoso de don Andrés, lo que aprovechó Flor para salir corriendo; se perdió en la nada, sin llanto, con coraje y con rabia; nada platicó; solo ella se lo guardó.
    Una vez, dos, fueron tantos los intentos de don Andrés, que en el décimo mes de adeudo no solo logró acariciar a Flor, dejó más que una caricia; algo latía dentro del cuerpo de Flor.
    Nadie conoce cómo el cuerpo de Flor sigue igual; esbelto y bello, solo que hoy ya no existen las penurias económicas.
    Flor, desde entonces, cobra por estar.
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    Espero que esto de sugerir, no sea incómodo para ti, hermano Salvador; así es en esta red; todos opinamos; claro que tenemos derecho a réplica, que en ese caso seria bienvenida.
    Un saludo afectuoso.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

  2. Yo no estoy de acuerdo con volivar.
    El uso del lenguaje en el texto le da más textura al contenido (¿me estaré refiriendo realmente a la textura?); nos acerca más, desde la jerga, desde marcas de oralidad, desde esa velocidad, que transmite angustia y grito anudado, al drama de Flor.

    Pero cambiaría, eso sí, “pazo” por “paso”.

    Saludos para los dos!!

    • Apreciable “Enroque” agradezco con tu atinado y sabio comentario el que me hayas permitido, “enrocarme” en la última posibilidad que existía para librarme del posible jaque mate al que se disponía volivar colocarme en éste tan amplio y en ocasiones complicado tablero literario, gracias por tu atinada intervención, agradezco a los dos, sus sanas recomendaciones, me encanta escribir, aún en el infinito de mis desconocimientos ortográficos, aun así me muevo, por que mi interior me dice; escribe, bástame solo eso escuchar la voz de mi interioridad, agradeceré siempre sus sugerencias, me encanta aprender y en lo que hago ser mejor, gracias a los dos.

  3. Enroque, y Hermano Salvador: mis disculpas nuevamente, nada le quité ni le agregué al texto, muy bien estructurado, por cierto.
    Sólo me refería al uso ortográfico.
    Estimado Enroque:
    Existen reglas y debemos de aplicarlas, de lo contrario lo único que haríamos sería “perfeccionar errores”.
    Estimado, no creo que estés de acuerdo en escribir: Flor señorita ya, a pesar de sus 17 abriles, tomo el postín de la puerta para
    poder abrir y entrar, segundos.
    ¿No quedaría mejor con el acento en tomo (tomó), verbo en tiempo pasado?
    En un escritor, amigo, son imperdonables los fallos ortográficos.
    ¿No consideras que desde el título hay un error? El autor hizo una pregunta con el Porque (esto se determina únicamente al leer detenidamente el texto)… pero da la casualidad que este vocablo, si es interrogación o cuando se quiere enfatizar algo admirativo, se escribe separado: Por qué. Se escribe “porque”, cuando tenemos que responder a una inquisición.
    Volivar

  4. La jerga, amigos, la jerga… la muy puta jerga!!

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