Tomo la pluma como una vieja amiga, con miedo de tocarla, de saber si es la misma. Llevo un tiempo alejado de todo, incluso de mí. Las distancias internas, supongo, se han estrechado a la inversa. Simplemente, en ocasiones, parece que he gastado todo lo que tengo y soy y puedo dar. Todo lo he agotado, cada recurso, cada vocal y cada consonante y las comas y los puntos y aparte y esos signos de exclamación que usé poco. Qué decir de cada respiración y suspiro y recuerdo y los latidos colmados de angustia y a veces, muchas, de una felicidad plena, tan inmensa que parecía ficticia, esas ensoñaciones del alma que supieron inundar cada espacio que aparecía. Siempre escribí sin buscar mucho, las palabras las veía salir de un hilillo apretado de tinta y tal vez algunos rayones sobre una frase descubría el alboroto de ideas. Viaje más adentro que afuera. En todas esas ocasiones, lo hice sólo. Fui olvidado, recordado, negado, engañado, lastimado, felicitado, humillado, seguido, desdeñado, admirado, insultado y amado y algunas cosas más también. Creo que, como todos. Hay veces que estás más cerca de algo, aunque parezca lo contrario. Estuve cerca del silencio. La única verdad que conocí, fue esa sensación que enciende tu pecho, que logra volcar ejes como si fueras un disco sin centro y que te invita a sólo dar y dar y dar envuelto en una gratitud que no espera nada a cambio, que no busca nada y desprende hasta lo más arraigado y, que por alguna extraña fuerza que desconozco, te vuelve mejor ser humano, alguien que habla sin palabras, sin estos estorbos. Me alegra ahora reconocer, que he sentido, que he ido por la vida y que he conocido el amor, lo que es esto, lo que tal vez me hace seguir escribiendo en este momento. Pero entiendo que queda poco, que tal vez no regrese más y que posiblemente sólo tenga que esperar a que mi voluntad deje mi cuerpo, como la posdata en un carta que dice todo en un solo gesto. Nací para ser, y lo he cumplido cabalmente. No tengo dudas de eso.
Posdata
11 Comentarios



Muy buenas reflexiones, Luis, saludos y mi voto.
Gracias
“Nací para ser, y lo he cumplido cabalmente.” …. excelente!
Un abrazo, gracias.
Estuve cerca del silencio. La única verdad que conocí, fue esa sensación que enciende tu pecho, que logra volcar ejes como si fueras un disco sin centro y que te invita a sólo dar y dar y dar envuelto en una gratitud que no espera nada a cambio, que no busca nada y desprende hasta lo más arraigado y, que por alguna extraña fuerza que desconozco, te vuelve mejor ser humano, alguien que habla sin palabras, sin estos estorbos. Luis: excelente frase, coincido contigo en muchas de tus reflexiones, aunque esa coincidencia no tenga palabras que la expresen.
Un gran saludo desde Buenos Aires y voto.
Gracias por tu comentario. Saludos.
Que mejor que volver al vicio de las letras y dejar volar la imaginación dibujando entre sentimientos y criterio una reflexión tan completa como la que hoy nos regalas. Sin duda tienes un don al expresarte porque puedes lograr que el lector se “acople” a tu sentir como me ha pasado con tu escrito! Saludos Luis y mi voto!
Irma, muchas gracias.
Muy bueno, Luis.
Porque después de pasar un tiempo alejado de las palabras, siempre es un placer descubrir que siguen esperándote.
Me ha gustado mucho. “y que posiblemente sólo tenga que esperar a que mi voluntad deje mi cuerpo, como la posdata en un carta que dice todo en un solo gesto”
Un abrazo
Luis Villanueva: me uno a lo expresado por nuestros queridos amigos Nanky e Irma. Un gran regalo el que ahora hemos recibido tus lectores, y te felicito.
Mi voto
Volivar
En las primeras líneas describes con emotiva exactitud una sensación que me sobresaltó hace pocos días. Increíble… mi voto Luis.