Vengo de la hora matutina,
de tomar el té en una casa
donde los fantasmas retumban.
Vengo de entablar charlas
con el silencio mortuorio y vengativo.
Vengo de donde hay esquinas muertas
y olor a fruta podrida.
Pero hay quienes vienen
del agua clara,
del cerro verdoso,
cerro que invita de manera solemne
a desenfundar la rabia
a divisiones coloniales, injustas…
Vienen a perderse
a confundirse camaleónicamente
con paredes níveas.
Vienen con los sueños en la cima
para enterrarlos en frente del edificio oligarca.
Vienen los pasos cansados,
pasos de tierra fértil, de tomillo, agua.



Me gusta, no sabría explicar por qué, pero me gusta ese ir y venir en tu poema que me mece suavemente.
Vienen de Latifundios, de rentistas, de golpistas, de amantes de la Forestal…. vienen!
Bravo!
A confundirse camaleónicamente… me gusto mucho Viola. Coincido con Paloma. Es como un mar en calma y uno flotando…
Un abrazo
Un texto que te obliga a volver y volver a leer.
La captura de esa oscilación…
Gracias,
Luna de lobos
Un reciclaje social de continua oscilación, “todos se confunden camaleónicamente”, llegan de todos lados y de todos los status a enmarañarse en las urbes de intereses individualistas, cada quien con un sueño, unos iradian otros se apagan…tristes realidades citadinas.
Me gusta el planteamiento. Gracias, Viola.