Encontrarse, mirarse, interesarse
volverse a mirar, sonreírse
buscar en la memoria , recordarse
invitarse un café y platicarse.
Llegarse a rozar, estremecerse
hablarse, desearse y comprenderse
sentir el amor y decidirse
terminarse el café encaminarse.
Subir, entrar y sonreírse
nombrarse, mirarse y abrazarse
besarse, morderse y arañarse
volverse a besar y desvestirse.
Llegar hasta el lecho y acostarse
acariciarse más y más besarse
beberse, comerse e incendiarse
y en esa llama de los dos, fundirse.
Seguir y seguir hasta agotarse
tomarse las manos y dormirse
despertar, sentir, sobresaltarse
mirar el reloj y levantarse.
Bañarse, vestirse y arreglarse
salir, bajar y encaminarse
jurar, que habrán de reencontrarse
llegar a la esquina y despedirse.



El uso que das a los verbos confiere un ritmo especial al poema. Erotismo suave, sensible, muy bello. Me encantó.
Rosemarie me alhagan tus palabras y me animan a seguir borroneando cuartillas
Hermoso poema. Los verbos guían la sensualidad de lo cotidiano y casi puede palparse la cercanía que narras.
Gracias Munckel por tus palabras me animan a seguir
Experimento poético muy logrado, que, además, desprende un grato tono de intimidad y romanticismo.
Disfrutable y emotivo.
Gracias!
Gracias Ademir
Salamandra, poema cadencioso, que lleva, amoroso, a lo ardorosro, y al mismo tiempo, tan sabroso, como es el amor salado, acariciado, anhelado, sublimado, que nos trae locos a todos.
Felicidades.
Volivar
muchas gracias volivar tu comentario es un poema en si mismo