Conforme discurren los días
–idénticos a sí mismos, monótonos–
más se adentra mi ser
en el yermo de la soledad
donde ninguna voz me reclama
ninguna mano me alcanza
ningún corazón palpita a la par
de este pobre corazón mío
que como un olvidado despojo
se va extinguiendo en silencio.
Carlos Enrique Cabrera: hermoso poema, te felicito.
Mi voto
Volivar
Muy buen poema, Carlos, saludos y mi voto.
Estupendo. Mi voto
Gracias queridos amigos, Volivar, Vimon, Marazul por su positiva valoración de mi trabajo. Un caudaloso abrazo y seguimos en fructífero contacto.