Mi alma canta y me alegro,
por que soy yo el que no olvido,
por que soy yo el que tiene sueño,
ese ser me atrapa sólo a mÃ,
y de mi quiere cuidado, cariño y celo.
No tengo paz cuando lo guardo,
no encuentro sosiego ni lo espero.
Nunca estuve tan atado a nadie,
nunca podrÃa estarlo de nuevo,
es él el que me ata y yo el que me dejo.
Como si de un esclavo se tratara,
pero sin querer ni poder serlo,
mi espÃritu es un esbirro,
mis ojos siguen con sueño,
no tengo calma en este encierro,
que me lleva a quererlo como sólo yo puedo,
que me lleva a sufrir, a sentir el suelo.
Caigo y otra vez no duermo,
sus despertares son mi desconsuelo,
me levanto y no pego ojo,
sol y luna son un solo destello,
me tiene atrapado, me tiene en sus manos,
y es como él quiere y como yo,
como yo lo quiero,
por que este infame ser me atrapa,
de la noche al lucero.
A veces me da un respiro,
a veces yo no puedo,
mas no es asà como lo dejo,
por que no lo dejo aunque lo quiero,
es un maestro dependiente,
es lucero en mi fuero,
es mi sal y mi condena,
y por eso no lo dejo.



Pernando: me ha gustado mucho tu poesÃa. Te felicito.
Te voto, por supuesto
Volivar
Preciosa poesÃa. Ahà va mi voto. Un abrazo.
Me gustó mucho. Me deja una suerte de sensación de desesperación y una inquietud en el cuerpo. Me gustan los versos que se sienten, y estos me han llegado.
Saludos,
Bello poema, Pernando, me ha gustado mucho.
Mi voto.