La lágrima que estalla en gritos.
La herida absurda que se abre,
que enmudece al corazón en su latido.
La angustia pavorosa
del infierno y sus abismos.
La mirada que se quema,
que no puede evadirse
de la llama enloquecida,
que va desgarrando desde la pupila
la imagen de lo que ama.
El rostro agrietado del hombre
que se quiebra, que fracasa,
en su intento imposible,
en su desesperada agonía,
cuando las manos brotan
desde su propia sombra
y se arrebata a sí mismo,
la vida.



Juan C. muy hermoso poema. Te felicito y te doy mi voto
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacan, México
Grande y potentes imágenes, así como la utilización del lenguaje para describir el hastió y fracaso de un individuo que alguna vez solía sentirse placido ante lo que resplandecía en su entorno, una época desplazada al parecer ahora por cenizas.
Atrayente y desagarrador
Saludos