Llamo el sueño evocando el mar.
Y duermo en un azul de placidez…
En su imaginario arrullar,
que acuna un dormir en liquidez.
Yo amanezco aún sumergida
en el delirio; la almohada al lado…
Son olas; siguen fluyendo vida.
En la iris el sueño ya casi acabado.
En esas ondas, despierto atontada.
El pulsar del océano sigo oyendo.
Memoria viva de manos mojadas.
La playa continúa ahí me sonriendo.
En los pies: la arena en suave velo,
espuma de ese placentero desatino,
cual sábana suave; piel de terciopelo.
El frenesí va en olas, como vino…



La realidad onírica y la realidad física se entretejen en una dimensión poética sutil y bella: la de la playa y el mar.
El poema nos transmite el vaivén de las olas, de una manera casi hipnótica: el hechizo de la playa, su magia de sueños, se hace patente en el ritmo de los versos.
Muchas gracias.
Mil gracias por tu comentario Ademir. Muy feliz que hayas gustado. Es un honor para mí tu lectura siempre tan atenciosa.Un saludo desde Brasília.
Muy bonita poesía, tiene el ritmo del mar. Saludos y muchas gracias por compartir.
Yo que agradezco Nanky por tu lectura. Me alegra muchísimo que hayas gustado. Saludos desde Brasília.