La noche cae
sobre la lluvia de la ciudad
y escondida entre las farolas
estas tú.
No es una noche triste
porque te recuerde,
es una noche triste
porque sé que no me puedes olvidar.
No vengas a decirme
que la primavera siempre vuelve
ni que debimos quedarnos esperando
aquel tren que se retrasó.
Solo porque creas que en algún momento tuvo que pasar.
No vengas a decirme
que me soñaste
en los pocos sueños que te quedaban,
y que en el impulso de un suspiro
yo cerré los ojos
y me puse a andar
(no me lo recuerdes).
No me hables de Diciembre.
Ni de todo lo que podías haber llegado a quererme.
Para nunca.
Para siempre.
Ya no somos lo que fuimos,
ni yo mismo en ocasiones
reconozco en mí a mi nuevo yo.
¿Quién eres tú?
También hay ratas en el desierto.
Donde nadie las ve.
Donde nadie las oye.
También nacen ratas de los corazones de los muertos,
donde no se puede olvidar.
Donde solo se oyen voces.
Y nosotros somos ratas de ciudad,
Ratas perdidas en medio de una noche.




fantástico!! que alegría encontrar un buen poema….te sigo!!!