Chino camina y camina y camina
y quizás encuentre en Castilla
el problema que no supo ver en casa.
Boti va de Vigo al barrio
y viceversa, tal vez le perdí
cuando prometí con hacerlo, como a André;
pero suerte con el bar, amigo.
Cristina dormirá pronto con otro,
bajo su abrazo, y seguramente ni se preocupe
del olor que mi aliento dejó en sus sábanas
durante dos años; casi el mismo
que Alejandra dejó en mí desde los
quince. Me queda el consuelo de que
Abel todavía viva en Coruña y ya
no venda droga, más sano, y sólo sea
okupa junto con Tamara y Carla.
Marcia, desde la metrópoli, capital,
dibuja graffitis de mi nombre
formado sólo con vergas- me hace gracia
esa palabra- en la misma universidad
en la que estudió Joaquín Reyes.
También Helena se va allí, a prosperar,
supongo; y supongo también que
la echaré de menos como a Carlota,
al morir, y no creer lo que sucedía.
O a Iria, cuando le dije que después
de año y medio no podía volver
con ella porque le había prometido
a otra cosas que finalmente no supe
cumplir. Pedro en Polonia, Aida en
Méjico, mi vida rota, Cote ni me
habla, ni Bade, ni falta que hace,
a veces. Es mentira, el cariño sigue ahí.
Claudia a un solo paso de emigrar
a Londres y Roi tan revolucionario
que incluso el 15-M le supo a poco.
También se va Tania, y Jubera; Jessi e
Iris dependen de la beca, hace casi
un año que no sé nada de Pez, como
de Pulpo o Egea o Alejandro y Aldán.
Esos dos se fueron junto a la coca.
Todavía pienso en Celia, y es triste
recordar a alguien que mira como a un
extraño mi nombre en su móvil cuando
la llamé la vez que fui a Barcelona. Todo
esto nos pasa a todos, lo sé, de alguna u otra
forma: el quedarnos solos, muriendo,
en una ciudad que se vacía
y con un cuerpo que poco a poco
se convierte en puro
óxido sin toda esa gente para
oxigenarnos.




Les llevas contigo. Si tú les recuerdas no podrán irse, parecerá que salieron a comprar cerveza. Mientras, no cierres tu puerta.
Bonito poema, urbano y actual.
Eloy: otra muy bonita obra, que me ha gustado. Le leí con mucho interés.
Mi voto.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Muy bien reflejado el ir y venir de la gente. La vida misma. Un abrazo!!