Tras un collar de fantasía
bordada con detalles;
chaquira, terciopelo, caracol
y un remate en plata,
se dibujaba la delicada línea
de su juncal garganta.
Con espumante huipil
y chalina de algodón
la dama de ensueño
por las blancas calles
de la gallarda Mérida
en las altas horas del mediodía
se desplegaba.
Zapatilla escotada de alto tacón
sus tersas piernas de alabastro calzaba.
La estampa señorial
sobre el Paseo Montejo
en lujosa calesa paseaba
y su cabello semi-recogido
en una magnolia
desde el florecido prendido
blandones en cascada
sobre sus hombros
posaban.
Sombrilla de algodon y encaje,
para cubrir el sol
y con abanico en la mano
se espantaba el calor.



Mucha inspiración, Anael; muy lindo tu poema, felicidades.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Lo que siempre he dicho la inspirtación ni se fuma ni se inhala
se tiene o no se tiene. Felicidades Anael
¿Como te desdoblas Anael?
Dos poemas tan diferentes
salidos de esa Cabeza
caso a mismo tiempo
Increible Mis respetos Hermosa
Casi vi la escena. Muy bello tu retrato-poema Anael. También me encantó el vocabulario. Gracias por compartir.
Y el halo de misterio que te rodea Anael es uy bello pareciera que eres una mujer de otro siglo tus poemas tienen reminicencias ancestrales .