Miro las olas desde el puerto donde nos conocimos, cada pálpito
Cada estruendo, cada ráfaga de viento anuncia tu llegada.
He de esperarte hasta que el sol se marchite, hasta que el último
Suspiro de aire se agote. Y de un fino hilo nuestra mirada, nuestro rostro
Cuelga, mas nuestro amor se fortalece con cada pálpito, con cada estruendo
Con cada ráfaga de viento.
Logro verte, aunque visiblemente no esté, pero te siento en mi existencia,
En mi piel, en mi todo. La soledad se apodera de mi cuerpo, salvo mi alma,
, en tu presencia la colgarte de amor, de fortaleza. Un beso tuyo ahoga el vacio
De tu ausencia. Tus caricias queman mi piel como las ávidas brazas.
Ahora escucho cada palabra de amor que tú solÃa decirme y ella parece abordar
El espacio vacÃo que dejaste al partir.
Grito tu nombre a los cuatro vientos en presencia de los ángeles, ellos
Bajan del cielo y, en coro, te alaban, y el cielo se abre al escuchar
Las alabanzas, ¡por ti! ¡Por tu llegada! Las flores marchitas retornan
A sus florecimientos. Los mares imitan el coro de los ángeles, haciendo
Mover las olas en cantares sonoros. Sólo por ti, ¡por tu llegada! AllÃ, en el puerto
Donde nos conocimos, con cada pálpito, con cada estruendo, con cada ráfaga de
Viento veo tu llegada.



Me gusta como trasmites sentimientos Ãntimos. Revisa el texto hay algunas erratas que le restan lustre.