11 ene 2012
No comprendo la bruma del desdén
cuando aflora el rigor de cada invierno,
que el sendero que brota del infierno
se dispersa al llover sobre el Edén.
Es cierto que el vivir y su vaivén
consiguen asestarnos desgobierno,
mas sé que cada tiempo no es eterno
y siempre llega un tren a cada andén.
Disiente de invertirte a plazo fijo,
que el barquero Caronte es un canijo
aguardando al virar de las esquinas:
no olvides alegrarte en el contento,
tratando no morir de aburrimiento
y llorando al clavarte las espinas.
4 Comentarios


Me gusta sobre todo como mezcla el tema clásico con el vocabulario irónico. Precioso el octavo verso, te deja ahí como prendida. Los dos primeros menos, me resultan un poco alejados del tema. Invertiría el orden de los tercetos, el primer tiene más fuerza para mí. Jejeje estoy de analista, parezco Risto Mejide, es un pedazo de soneto y tú lo sabes. Pero bueno, por joder que se dice, es que quiero que sean duros conmigo y me lo estoy ganado a pulso.
Abrazos, solo voy a por los mejores, a ver si me enseñan algo.
No soy quien para crticar ya que inicio en esto, quizá sea por eso que me atrevo a encontrar tanta belleza en estos versos.
Je, je, je… No había visto lo de dar la vuelta a los tercetos. Podría resultar… Lo mastico y ya vemos qué hacemos.
Bueno, más o menos llevamos el mismo tiempo. Un saludo!