¿Dónde vas alma en pena?:
sin canción que cantar,
sin llanto que llorar,
sin sonrisa que reír,
sin comida que comer,
sin historias que escuchar,
sin nada de que hablar,
sin palabra que mencionar,
sin camino que andar,
sin huellas que borrar,
sin experiencia que explorar,
sin ropa que vestir,
sin calzado que gastar,
sin limosna que pedir,
sin persona que conocer,
sin ayuda que ofrecer,
sin preguntas que contestar,
sin respuestas que esperar,
sin alma que llevar,
sin mente que elevar,
sin aprendizaje que aprender,
sin lecciones que dar,
sin favores que hacer,
sin vueltas que rodar,
sin giros que girar,
sin elecciones que escoger,
sin hambre que pasar,
sin luz que encender
y sin pasos que cambiar.
Sólo tienes tres objetivos:
pasado que solucionar,
presente que averiguar
y futuro que disfrutar.
¿Quién eres? ¿dónde estás?
No te puedo ver ni tocar.
Sólo te escucho, nada más.
¿Es suficiente? Dime algo ya.
¿Eres mi subconsciente
o mi capacidad intelectual?
¿Por qué me pregunto tanto?
Alguna respuesta para mí tendrás.
Seas quien seas no me hagas sufrir.
No deseo llorar más.
Sólo quiero sonreír
y poderlo contagiar.
¿Tanto es lo que pido?
Sólo quiero libertad
y tengo decepciones,
no las pedí jamás.
Es a ti a quien se lo pido.
voz del más allá.
Ayúdame, por favor,
no me vayas a abandonar.
Sufrí mucho en la vida
y lo peor está por llegar.
Yo no quiero mucho dinero,
ser feliz nada más;
y no es que no lo haya conseguido,
simplemente lo tengo que encontrar.
No soy completamente feliz,
por éso te quiero solicitar
algún tipo de ayuda extra
que me pueda mejorar.
Háblame, por favor,
tan sólo tienes que contestar.
Soy la voz de tu conciencia
y me tienes que respetar.
Te escucho atentamente
y te quiero ayudar.
¿Cuál es el problema?
Me lo tienes que contar.
He auxiliado a mucha gente
y felices ahora están.
Su felicidad comparten
con todos los demás.
Un ejemplo te pondré
para que lo puedas descifrar:
Adolescente de dieciocho años
se dirigía hacia el altar,
el casamiento se produjo
en contra de los demás.
Diez años de cordura,
diez años de inestabilidad,
el sufrimiento les acompañó
hasta la decisión final.
Un hijo autista,
pelea familiar,
discusiones continuas
por no ver más allá.
Producto de juventud y locura,
producto por no pararse a pensar,
producto de no tener en cuenta
la presencia de la soledad.
Ahora viven separados,
cada uno por igual,
no se aman obviamente,
sólo se pueden apreciar.
Lo que tú tienes en mente
se puede arreglar.
Quiérete tú
y los demás te querrán.
No te preocupes,
se solucionará.
Entendí el ejemplo
pero ya estoy cansado de curar,
he pasado mucho tiempo
en la sombra de la soledad.
Sé que estoy aquí
por perder mi identidad
mas no culpo de ello a nadie
es mi total responsabilidad.
Hasta que yo no perdone
no podré vivir en paz.
El camino es difícil,
pero todo saldrá;
tengo fe en ello
sé que algún día llegará.
El rencor y el orgullo me acompañan,
son mi única amistad;
sé que me perjudican
¿cómo me puedo curar?
¿Dónde está el fallo?
¿Qué es lo que debo encontrar?
Si busco a mi alrededor,
nada que hallar.
“Camina hacia adelante
nunca hacia atrás”.
Me decía mi madre.
el pasado para impulsar.
Por más que me impulso,
todavía sigo igual.
Aconséjame voz,
no pido que me lo quieras dar,
sólo un golpe de suerte,
ya me ocupo yo de lo demás.
No debes curar a nadie
porque nadie sangrando está.
Sólo buscas respuestas
y en tu mente permanecerán.
Si eres capaz de preguntarte,
también para contestar.
La soledad es tu mejor amiga;
éso lo tienes que cambiar.
Si te abrazas al orgullo,
en egoísta te convertirás;
si te guías por el rencor,
nunca sabrás perdonar.
Si amas, los demás te amarán;
si eres feliz, los demás también lo serán;
si eres libre, los demás vivirán en libertad;
si perdonas, también te perdonarán.
¿Pero a quién debes perdonar?
La respuesta en ti está;
si la buscas, la encontrarás.
No busques nada fuera,
en tu interior debe habitar,
sólo que tú no quieres verla
porque sabes que te molestará.
No tienes que esconderla
ni hacer ver que no está.
Enfréntate a ella y acéptala.
Sólo así lo conseguirás.
Si te escapas, volverá.
Aunque no lo quieras
te debes enfrentar.
Es ley de vida
conseguir la felicidad.
Para poder conseguirlo
mi consejo ahí va:
si tú sólo odias, imposible te será amar;
si siempre estás triste, nunca conocerás la felicidad;
si eres esclavo, no alcanzarás la libertad;
si el perdón te gobierna, el rencor debes olvidar.
Son juicios sociales lo que tienes en mente
es importante que seas consciente;
asume tus consecuencias y lograrás lo que quieres.
No te preocupes por los demás, no lo hacen por ti.
Si los perdonas, tú serás feliz.
Hazme caso y cree en ti.
Sigue buscando, lo vas a conseguir.
Te pondré otro ejemplo
para que lo puedas discernir:
“Una reina de larga cabellera
se acicalaba todos los días.
Muchas horas empeñaba en su melena,
pero acorralada se sentía.
Era déspota y egoísta,
orgullosa y vanidosa,
no era feliz consigo misma
pero cuidaba su melena frondosa.
Pobres a pie de palacio
pidiendo limosna todos los días,
ayuda nunca se les facilitaba
sólo el orgullo de su reina egoísta.
Alguien le preguntó un día:
-¿Por qué sos así, mi reina?
-¿Cómo osas, vieja arpía?
Nadie nunca me preguntó tal cosa,
¡Qué acaben con su vida!
Nadie me cuestiona,
soy la reina preferida.
Aunque esté sola,
me lo agradeceréis algún día.
Sumida en su llanto,
su melena peinaba cada día.
¿Por qué todos le guardan rencor?
Porque acicalaba su melena,
pero nunca su corazón”.
Éso es lo que busco,
éso es lo que admito.
¿Pero es lo que practicas?
Joven consentido.
Sólo de esa manera podrás saberlo
y cuando lo sepas podrás obtenerlo.
Si realmente quieres perdonar, lo harás;
si quieres ser feliz, lo serás;
si quieres tu libertad, la tendrás;
si quieres amar, amarás.
Sólo lo tienes que proyectar.
Deséalo con todas tus fuerzas
y se hará realidad.
El Universo te lo concederá.
Pero cuidado como lo pides,
todo se puede estropear.
Mide tus palabras
antes de hablar.
Si estás seguro de algo
al final lo lograrás.
¿Pero cuánto tiempo debes esperar?
El necesario de verdad.
Aunque pasen veinte años
al final lo tendrás,
porque fueron necesarios
para poderlo alcanzar.
Debes preferir el amor al dinero.
Si quieres ser el primero,
apréndete estas palabras
y entonces llegarás lejos.
Debes disfrutar tu condena:
pues aquí la tienes.
Siempre la pedías,
aunque fuera tu inconsciente.
“Arrepentirse es de cobardes”
antes de lo dije,
afronta la verdad
y entonces decide.
No quiero dinero ni nada material,
sólo amor incondicional.
Mis lágrimas por falta de cariño,
mis enfados por frustración,
mis peleas por mi orgullo
y mi soledad por mi rencor.
Si lo cambio, todo será mejor.
Mi sonrisa por mi persona,
mi alegría por lo que tengo,
mi reconciliación por lo que soy
y mi perdón porque me acepto.
Ésa es la clave del Universo.
Si quiero cambiar mi vida
debo cambiar mis conceptos.
Pero ¿y qué hago con el resto?.
no debes preocuparte por el resto.
Haz las cosas con amor,
si no lo haces,
no resultará una buena solución.
Cuidar de personas,
es el más bello trabajo de todos
porque es el único del mundo
en el que usas el corazón de todos modos.
¿Por qué estás así?
Porque te has dejado corromper.
Todo lo material te ha ganado.
y la batalla que quisiste vencer
una cosa te ha enseñado:
a perderte como persona.
Por éso estás a mi lado:
para poder encontrarte
y poder ser ayudado.
Pero ya tengo treinta años.
El perdón no tiene edad.
¿Cómo es que sabes tanto?
Me ganó la vanidad.
¿Por qué crees que tienes un salario?
Porque no es opcional.
Porque saben que estás obligado
a un trabajo realizar.
Si realmente fuera una opción
tu amor se te pagaría,
no sería necesaria ninguna compensación,
pues feliz serías cada día.
Ni soborno económico,
ni cualquier otro burlón,
que te contara mentiras
y las aceptara tu razón.
Pero ¿las aceptarían tu alma y tu corazón?
Éso sólo lo sabe Dios.
Éso sólo lo sabes tú
que con cada pregunta
te confiesas tu error.
No es bastante que te confieses,
necesitas tu perdón.
Cada día que transcurre
exiges más amor.
¿Cuál es tu peor arma?
El mal humor.
Alegra esa cara
y dame una lección,
que yo también necesito
un poco de compasión.
Ocupa mi lugar
por un instante o dos,
y dime lo que piensas
sin ningún tipo de temor.
Si yo fuera voz interna
no tendría preocupación,
habría superado muchas pruebas
regalando consejos con amor.
Estaría bien conmigo mismo,
sin trampa ni cartón,
pues no quisiera grandes lujos,
sólo vivir mejor.
Escúchate lo que dices,
amigo vencedor.
Así debes actuar ya
siendo quien eres,
en ti está la capacidad
de tener lo que te mereces.
No culpes a los demás,,
busca tu propio yo.
No escuches a tu intelecto,
guíate por tu corazón.
¿Y si me equivoco de camino?
Ya aprendiste una lección.
Tu vida son los errores
que rectificaste con amor.
Así aprendemos los humanos,
por equivocación.
Aunque pasen largos años,
no tenemos otra opción.
¿Y no hay otro camino de vida?
¿No puedo cambiar de vagón?
Tu decisión tomaste,
ahora no cuenta tu perdón.
Te cruzaste de brazos
y perdiste tu ilusión.
Si los abres de nuevo
vovlerá sin condición.
Ahora no ves salida,
sólo un rosal lleno de espinas,
si lo coges con fuerza
recuperarás tu vida.
Pero también sufriré,
pues me crearé heridas.
Todo se cura,
menos la muerte en esta vida.
Si realmente lo quieres,
camina sobre arenas movedizas.
Sólo si te hundes
aprenderás a valorar la vida.
Tu mundo era material,
sin sentido nada más.
Quisiste poner orden
y en ello estás.
Estoy así porque me quedé sin trabajo.
Estás así porque te perdiste a ti.
Éso sólo son excusas de nivel bajo
que te prohíben ser feliz.
Yo no te castigo por ello,
yo sólo quiero que seas feliz.
¿Por qué te castigas a ti mismo?
Si yo no soy así.
Yo soy amor puro y tú sólo ves castigo.
Yo soy una persona y no creo en el destino.
¿Quién te ha dicho que lo creas?
¿Quién te ha dicho que es venigno?
Sólo si confías,
realmente lo habrás conseguido.
No hacen falta tus sermones,
ni consejos de moralidad;
lo único que deseo
es que me dejes en paz.
Tus deseos son órdenes,
no te agobiaré más.
Pues tu orgullo te bloquea
y no te deja avanzar.
Ahora sí que estoy solo
con mi soledad,
pues debo afrontarme
a mi realidad.
¿Qué he conseguido hasta ahora?
Sólo cosa material.
Perdí mi sueño, mi ilusión y mi verdad
y la voz que no me quiso abandonar;
obedeció mi orden
y ahora ya no está.
Debo volver a mi origen
con alguna finalidad,
éso me dicen todos:
“para encontrar tu lugar”.
Si realmente me quiero
a nadie debo escuchar.
Sólo impulsarme un poquito más.
Hijo mío: haz caso a las señales
y persigue tu felicidad,
no te preocupes por no venerarme,
conmigo siempre estarás.
De camino a casa debes estar
y orgullosa estoy de ti,
al fin tu camino vas a encontrar
y te perdonarás cualquier desliz.
No seas duro contigo,
sólo vive y deja vivir.
Disfruta de tu destino,
lo demás está por venir.
No te responsabilizes de mi muerte,
yo siempre fui feliz.
Intenté darte lo mejor,
de hecho, siempre pensé en ti.
Pero tú simplemente eras un crío,
un adulto por crecer
y ahora que has crecido
lo tienes que saber:
perdona a tu padre,
ya lo debes saber,
ésa es tu recompensa:
vivir contigo y con él.
Pídele perdón de mi parte
por si alguna vez le fallé,
yo nunca quise herirle
sólo quería que estuviera bien.
Si pudiera estar donde estás
te vería mejor,
aunque estando donde estoy
sé que sientes mi protección.
Nunca te he abandonado
y nunca lo haré,
pues no te lo mereces,
llevas en tu sangre mi ser.
Donde quiera que estás
te apoyaré,
hagas lo que hagas,
allí estaré,
pero nunca te rindas,
lucha por doquier,
yo te sigo amando
aunque no lo puedas ver.
Como cada noche
que te abrazo y te beso,
aunque tú no lo sientas
te llevo en mi seno;
y aunque no lo creas
de ti estoy dentro
porque eres mi hijo
y no lo lamento,
sólo te añoro
a cada momento.
Debes cmpartir tus sentimientos,
es lo único inalienable.
Sigue soñando y sueña con ello,
un sueño nunca es inalcanzable.
Te dice tu madre un sabio consejo:
lucha por lo que realmente quieres
aunque quieras rendirte por momentos
si sigues luchando al final lo obtienes.
¡Mamá! ¿Hablas conmigo?
Es impresionante.
Sí hijo mio,
ahora es importante.
Siempre lo ha sido.
¿Por qué ahora?
Porque quieres encontrarte
y no te demoras,
nunca es tarde,
verás que lo logras.
Todo movimiento
tiene su recompensa;
yo ya la sé
sólo falta conocerla.
La tienes en tu mano,
es fácil verla;
si vas por el sendero adecuado
al final la encuentras.
Gracias mamá,
por ayudarme,
nunca sabré
como compensarte.
No debes hacerlo
soy tu madre;
con el debido respeto,
no soy comerciante.
Ahora me despido,
sigue adelante.
Confía en tu corazón
y no hagas caso a nadie.
No puedo dejar de llorar,
seguro que me lo merezco,
aunque te vayas sin más
siempre estarás en mi recuerdo.
Nunca sabré agradecerte
todo lo que has hecho;
todo lo que no valoraba,
ahora de mi vida es el centro.
Gracias mamá,
siempre te quiero.
Tú me faltabas
para volver a vivir de nuevo.


