Vuelta e ida
31 de Mayo, 2012 3
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Tu cuerpo me dice otra cosa; cuando lo beso ya puedo ver como se desprende

una letra que compone tu historia…

 

Indefenso, suave, frágil, intimo y autentico, así te hospedas en mis brazos que

son un trago de leche dulce, mientras inhalas lo moreno en mi piel.

 

Te digo cuanto te amo y después muerdo tu lóbulo, mi lengua moja tu voz; voz

que a un grito anuncia tu explosión.

 

Tantos y tantos son los universos que reciben tu visita y justo cuando te

dispones a decir: soy hombre, te aprieto la mano y regresas; regresas para

implotar.

Ya fuiste cada hombre de la historia, tantos tiempos y llegas a este para

encontrarte conmigo, tarde.

 

Sigilosamente, te mueves para no ser escuchado, pero se tu hora, porque te

siento.

 

No vas a decir adiós, solo una mañana húmeda de verano, fundas de algodón

y jugo de mango en mis labios; cuando respire ya no estarás en el aire y

comprenderé que me quede con lo inesperadamente divino.

Veintisiete semanas de tu carne en la mía; nunca lo sabrás porque

es mío, crece en mí; es hombre como tu, mío.

 

Cuando lo bese, en el encontrare la letra que una vez de ti se desprendió y que

hoy compone su historia.

 

No se si fuiste y lograste volver, si te hospedaste en otro universo para decir:

soy hombre… o si en tu implosión desapareciste, por eso no escuche tu adiós.

 

En mis brazos, indefenso, suave, frágil, intimo y autentico; colmado

de leche dulce, toco su pequeño lóbulo y le digo… cuanto es que lo amo.

3 Comentarios
  1. Muy bueno, Miriam, lo que si no me suena es el titulo, es algo asi como: ida y vuelta? Saludos y voto.

  2. Bonito relato Miriam, buenas asociaciones poéticas con la trama. Al igual que VIMON creo que hay un error en el título y algunos acentos ausentes.
    Felicidades y saludos!

  3. Mi querida amiga Miriam: por medio de este comentario (si es que no me lo borran lo organizadores de la red) me despido de ti, con quien compartimos alegrías y tristezas… resulta que los señores de Falsaria insisten en culparme de que yo mismo me pongo corazoncitos en mis narraciones, lo que se traduce en la calumnia más atroz que he recibido en mi vida.
    Volivar, que no te va a olvidar, amiga.

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